Enfermedades

¿Si he tenido un infarto puedo hacer ejercicio físico?

Según un estudio publicado en Mayo Clinic Proceedings, las personas que habían tenido un infarto y corrían hasta 48 km o andaban 74 kilómetros durante la semana, disminuían hasta un 65 % las muertes por eventos cardiovasculares.

Pero ¿si hacías más ejercicio los beneficios eran mayores?

 

Los beneficios que produce el ejercicio físico aeróbico son indiscutibles:

Pero ¿qué se recomienda tras un infarto?

Tras un infarto lo recomendable es preguntarle al cardiólogo qué tipo, qué cantidad  y qué intensidad de ejercicio físico puedes realizar. La valoración debe ser individual en función de tu historial clínico.

Pasear una hora y media al día puede no ser mucho, pero si es un ejercicio moderado e intenso es excesivo.

 

En general, ¿qué cantidad de ejercicio se recomienda a las personas con infarto?

Según el estudio antes mencionado que se realizó a 2400 personas que habían sobrevivido a un infarto y estaban físicamente activas, lo recomendable sería correr hasta 48 km o andar 74 km a la semana, puesto que disminuye hasta un 65  %  las muertes por eventos cardiovasculares, sin embargo también vieron que por encima de esta cantidad, se perdía gran parte del beneficio del ejercicio físico.

Por lo tanto, hacer más ejercicio no siempre es mejor, si nos pasamos podemos perder los beneficios del deporte.

¿Es mejor andar o correr?

A igual gasto de energía, ambas actividades físicas producen beneficios cardiovasculares similares, por lo que cada persona que haga lo que más le guste y pueda hacer.

 

En general, ¿las personas hacen poco o mucho ejercicio?

De los datos obtenidos de este estudio realizado en Estados Unidos, y extrapolando a la población general, hay aproximadamente un 5 % de personas que no hacen la cantidad mínima de ejercicio recomendada (más de 150 minutos a la semana de ejercicio moderado).

Conclusiones del estudio

El ejercicio es bueno, pero en su cantidad adecuada.

 

Ya lo dijo Hipócrates hace más de 2.000 años, “si pudiéramos dar a cada persona la cantidad adecuada de alimento y ejercicio, no demasiado poco ni en exceso, habríamos encontrado el camino más seguro hacia la salud”.

 

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Dr. Juan Madrid

Endocrinología y divulgación médica


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