Una dieta incorrecta ¿puede favorecer el desarrollo del TDAH?

Sabemos que los niños con baja adherencia a la dieta mediterránea corren un riesgo de padecer TDAH (o trastorno por déficit de atención e hiperactividad) 7 veces mayor que el resto.

No quiere decir que una cosa lleve a la otra; no es causa-efecto; pero sí hay una asociación estadística potente entre TDAH y baja adherencia a la dieta mediterránea.

En estudios doble-ciego con niños diagnosticados de TDAH sin tratar y con niños sanos, se ha visto que los niños con TDAH se saltan más el desayuno, comen menos fruta, verdura, pescado azul y legumbres y acuden con más frecuencia a restaurantes de comida rápida.

Probablemente esto es debido a las propias limitaciones del trastorno que les lleva a hacer más transgresiones de la dieta, beber bebidas azucaradas, chucherías, patatas fritas…

Es fundamental realizar una dieta saludable durante la infancia y la adolescencia.

Veamos qué alimentos influyen más sobre esta enfermedad.

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Alimentos prohibidos

En un estudio de Yale, se vio que los niños con TDAH; en particular los hiperactivos, si ingieren un atracón de azúcar, experimentan una rápida elevación de adrenalina que causa hiperactividad.

Hay que evitar:

  • Las bebidas carbonatadas
  • Los zumos no naturales
  • La bollería industrial.

¿Qué dieta hay que hacer?

Como todos, en general, una dieta sana y equilibrada.

  • Enriquecer la dieta con ácidos grasos omega 3 y omega 6 que son beneficiosos para el cerebro y nuestro cuerpo no los fabrica (nueces, salmón, sardinas, atún…).
  • Introducir alimentos ricos en triptófano, que es un precursor de la serotonina y cuando hay niveles adecuados el niño está más satisfecho, tiene buen humor y le ayuda a dormir mejor (pollo, nueces, leche…).
  • Tomar alimentos ricos en zinc y vitamina B6, necesarios para sintetizar la serotonina con el triptófano (higos, mariscos, cereales, carnes…).
  • Evitar el uso frecuente de estimulantes como bebidas con cafeína y teína y el chocolate (No prohibir totalmente).
  • Hidratarse correctamente: la mejor bebida es el agua, seguida de la leche y zumos 100% fruta natural. Lo normal es entre 1.5-2 litros al día, aumentando el consumo en verano.
  • Dar ejemplo: si los padres no hacen dieta equilibrada, difícilmente van a obligar a su hijo a hacerla.
  • Practicar ejercicio físico con regularidad.

Para cualquier niño una dieta equilibrada es sinónimo de buen crecimiento, si además el niño tiene TDAH hay que prestar más atención, ya que suelen olvidar comer e hidratarse correctamente y tienen tendencia a darse atracones de azúcar.

Además, si llevan tratamiento farmacológico, que suele disminuir el apetito, sobre todo en las comidas, hay que hacer hincapié en que se alimenten correctamente y que tomen la medicación después de haber desayunado.

 

Vídeo en el que la Dra. Mercedes Sánchez de las Matas le explica al Dr. Juan Madrid cómo la dieta afecta al TDAH.

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