Congelación de la próstata como tratamiento del cáncer

La crioterapia utiliza la congelación para destruir las células cancerosas de la próstata

También conocida como crioablación o criocirugía, la crioterapia es una opción para los hombres con un cáncer de próstata localizado o localmente avanzado, en el que el cáncer ha salido de la próstata pero no se ha extendido.
La crioterapia no se suele usar como primer tratamiento para el cáncer de próstata, pero a veces es una opción si el cáncer ha vuelto a aparecer después de otros tratamientos como radioterapia o braquiterapia.
Crioterapia para el tratamiento de un cáncer de próstata
Hay dos tipos de crioterapia.
  • Crioterapia total de la próstata. Se congela toda la próstata incluyendo el tejido sano.
  • Crioterapia focal. Se congela sólo las áreas de la próstata, donde está el cáncer, por lo que se consigue preservar parte del tejido sano de la próstata.

Crioterapia como una alternativa a la cirugía

La crioterapia puede utilizarse como alternativa a la cirugía para el tratamiento de un cáncer de colon, sobre todo en el caso de pacientes que por alguna razón no pueden someterse a una cirugía.
La crioterapia puede utilizarse para:
  • Tratamiento de distintos grados del cáncer de próstata, cáncer localizado o los de riesgo bajo-medio hasta los de alto riesgo.
  • Se puede usar junto con otros tratamientos para el cáncer de próstata localizado.
  • Es una opción para los hombres que experimentan una recurrencia después de la radioterapia.

La crioterapia en una cirugía menos invasiva que otros tratamientos, con poca pérdida de sangre. Aunque la estancia hospitalaria se reduce y el tiempo de recuperación es rápido, con la crioterapia se pueden producir efectos secundarios que podrían afectar a la vida diaria del paciente, como problemas de erección y/o urinarios

¿En qué consiste la crioterapia?

La crioterapia es un procedimiento que se realiza bajo anestesia raquídea o general.
El médico utiliza ultrasonido transrectal para guiar unas finas agujas especiales, llamadas criosondas, a través de la piel entre el ano y el escroto, y en la próstata.
A través de esas agujas pasa un gas muy frío (-40ºC) que crea una bola de hielo que destruye las células en el área donde se ha introducido la sonda congelada.
La crioterapia destruye cualquier tejido que toque, tanto canceroso y saludable. Por lo que el procedimiento se realiza bajo control ecográfico para asegurar que se ha destruido únicamente la zona de la próstata deseada (o toda la próstata si fuese necesario) y que no se han dañado los tejidos cercanos.
Una vez que la próstata se ha congelado y el procedimiento completado las sondas se eliminan del cuerpo.
Para preservar la uretra, se introduce un catéter en la uretra (el conducto que lleva la orina desde la vejiga al exterior del cuerpo) por el que se hace pasar agua tibia para evitar que se congele. El catéter se mantiene en su lugar por cerca de 3 semanas después para permitir que la vejiga se vacíe mientras se recupera.

¿Cuáles son los efectos secundarios de la crioterapia?

La mayoría de los hombres tienen sangre en la orina durante uno o dos días después del procedimiento, así como dolor e hinchazón en la zona donde se han colocado las agujas.
La congelación daña los nervios cercanos a la próstata, por lo que entre los otros posibles efectos secundarios pueden incluir:
  • Pérdida del control urinario. La congelación afecta a la vejiga y los intestinos, provocando dolor, sensación de ardor y la necesidad de vaciar la vejiga y los intestinos a menudo. En la mayoría de los casos la función intestinal y de la función de la vejiga se acaba recuperando con el tiempo.
  • Lesiones en el recto.
  • Pérdida de la función sexual. La impotencia es un efecto secundario más común tras la crioterapia que después de una prostactectomía radical, concretamente puede causar impotencia en 4 de cada 5 hombres.

 

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